Al final del Túnel

Días difíciles y tristes en nuestro país nos embargan hoy en día, exhortos a gritos

de recapacitar si estamos o no haciendo lo correcto; mexicanos y mexicanas

sufriendo una crisis económica inherente y para nada efímera. Pero ¿Será

momento de romper con la cohesión social organizada y salir a las calles a vivir la

vida normal de antes?


Escribo desde la Ciudad de México, el día de mayor número de casos confirmados

y mayor número de dolosas muertes con una cifra que ya supera las 8 mil. En las

calles de la capital se vive tristeza, miedo, temor a contraer la nueva cepa de

coronavirus SARS COV-2 y de la potencial probabilidad de contagiar a uno de los

nuestros, junto con la misma o mayor preocupación de poder llevar alimento a los

hogares debido al exponencial desempleo y la menguada actividad económica; se

vive también de la desesperación por poder salir a las calles, para compartir y

disfrutar de todo aquello que antes era rutinario, efímero, superfluo: la propia vida.


La pandemia que estamos viviendo no es más que un recuerdo olvidado, es un

nuevo reto para la humanidad. Si bien los virus, las bacterias y demás agentes

patógenos han estado latentes en la historia humana; nos ha agarrado por

sorpresa esta nueva forma de vivir el día a día. ¿Qué será lo más preocupante de

esta nueva pandemia? Desde luego esta no es una respuesta universal como el

virus, es más bien una muy particular pregunta a un específico tejido social.


México, tercer país latinoamericano con más casos confirmados, primer país de la

misma región en tener la tasa de mortalidad más alta, y por supuesto, un país en

vías de desarrollo. Regresando a la pregunta y teniendo como referencia los datos

anteriores, ¿Tienes una respuesta? Por supuesto, queremos responder en los

zapatos de Corea del Sur o de Nueva Zelanda; pero hay diferentes causantes y

factores que determinan esa respuesta optimista: el desempleo, la actividad

económica, el sector salud y el bienestar social, por mencionar algunos.


¿Qué hacer como jóvenes en esta situación particular de México?


Sí, me estoy dirigiendo a ti compañero, que constituimos el 25% de la población

mexicana y que somos el presente y futuro de nuestro país, ¿Qué hacemos? La

respuesta es ser responsables.


¿La responsabilidad individual generaría un cambio? Por supuesto que sí, pero

con un pequeño cambio, haciéndola responsabilidad colectiva y social, teniendo

ese valor y sensatez que nos caracterice por ser un agente de cambio

responsable, comprometido e inteligente pese a la situación actual. La facilidad del actuar está en nuestras manos, desde nuestro entorno inmediato hasta las redes

sociales. Como jóvenes nos queda invitar a los que aún no creen en el virus a que

reflexionen de la magnitud de la pandemia, explicarles informadamente de este

nuevo virus y de sus complicaciones médicas y económicas; apoyar a las

personas vulnerables en todo momento siguiendo con los protocolos de higiene y

sana distancia. Tomemos acción, pero responsablemente.


México nos necesita, si podemos ayudar a nuestro prójimo hagámoslo;

fomentemos el comercio local, salgamos solo para lo necesario siguiendo las

recomendaciones sanitarias y cuidemos de los nuestros, por ahora nuestras

amistades y nuestras actividades juveniles pueden esperar, pongamos el ejemplo

y colaboremos juntos para disminuir los contagios y salvar vidas; solo así habrá

una luz al final de túnel.


Diego Giovanni Romero Castro

Director Municipal Coyoacán, CDMX.




0 vistas
  • Facebook icono social
  • Instagram
  • Twitter