¿Cuidadores y Pacientes del Futuro?

Esta crisis me ha hecho recordar aquella área de Urgencias Médicas donde desarrollé mi tesis de grado; específicamente he recordado a las personas que están a la espera de un pronóstico, un diagnóstico o simples noticias por parte del personal médico sobre su paciente. Generalmente estaspersonas son pertenecientes a la red social inmediata del paciente, ya sea un familiar, amigo o inclusoun vecino. En la literatura médica y científica se les reconoce como Cuidador Primario Informal (CPI en adelante).

Son muchas las cosas que me preocupan sobre el CPI, en primera instancia, el hecho de que si no todos, al menos una gran mayoría de los jóvenes de hoy en este país seremos cuidador de algún enfermo. Y ¿qué crees?, nadie te capacita, ni el gobierno te gratifica (con todo y que actualmente el presidente, a través de su palabra ya los ha hecho enfermeros a todos los CPI, al afirmar que contábamos con millones) para cuidar de la mejor manera a un enfermo.

Es muy limitada la educación (mejor dicho, psicoeducación) que un médico con decenas de pacientes puede otorgarle a un CPI, para un mejor cuidado de su paciente. Y es que, en medio de una crisis en salud, como lo es esta pandemia, si no nos parece urgente generar consciencia sobre los terrenos fangosos que como sociedad y nuestros hábitos estamos generando, “no habrá otro momento” con esta inercia para hacerlo.

Me refiero a los hábitos de consumo que nos posicionan dentro de los primeros lugares de obesidad, diabetes, sus comorbilidades (hipertensión, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, etc.) y sus efectos, como cardiopatías, amputación de extremidades (casos muy extremos de diabetes), eventos cerebrovasculares, entro muchos otros. Que no sólo complican el pronóstico del paciente, sino del cuidador que también sufre sus propias enfermedades, seguro con mejor pronóstico y mayor fortaleza física, sin embargo, mientras más grave el paciente más indispensable y dependiente del CPI.

Es momento de reconocer con humildad, que la juventud de hoy es de nosotros, en tanto las acertadas políticas públicas que desarrollemos para nuestro mañana de vejez. El CPI sufre de fenómenos como sobre carga, que no es más que, por un lado, abandono de sí mismo y sus intereses, acumulación de emociones negativas, agotamiento físico, porque mientras más deteriorado el cuadro del paciente más complicado es para el cuidador.

Un gran ejemplo que no olvidaré fue un paciente diabético que iba por su segunda amputación de pierna, y es a la población a la que invito a ti joven a concientizar, pero sobre todo a marcar la diferencia en tus hábitos de consumo propios. Este tipo de paciente son aquellos que no se adhieren al tratamiento, siendo “víctima” de la primera amputación, no le fue suficientemente perturbador como para generar un cambio conductual, un ajustarse al tratamiento farmacológico y la bienvenida a una vida más sana en general.

Después de mencionar lo anterior piénsate como ese posible CPI, asistiendo a un paciente de dos piernas amputadas EN MEDIO DE UNA PANDEMIA... Tómate tres minutos, es un ejercicio de visualización...

¿Qué tal, no pinta nada bien, verdad? Ahora, cambia de rol, piensa que ese paciente eres tú, que no hiciste los cambios pertinentes en tus hábitos de consumo, que no optaste por ir a reventar ese deporte o esos ejercicios que sabías te ponían a “salvo” o del lado de un mejor pronóstico para La Hora, forma y cómo te gustaría morir.

Es una realidad que, así como nacemos nos estamos oxidando, es una realidad que, dependiendo tus hábitos de consumo, te oxidas más rápido o más lento, como también es una realidad que la medicina y sus avances (salvo la resurrección de las muertes por enfermedades infecciosas que, ya lo pronosticaba la Organización Mundial de la Salud) nos han permitido no morir de lo que antes se moría. Hoy morimos porque el cuerpo muere a cada instante, porque no hay medicina aún que te cure o salve de la muerte, es por esto, por lo que las salas de urgencias y las áreas de los hospitales en general están llenas de pacientes con enfermedades degenerativas, sí, la epidemiología de mediados del siglo pasado y contando.

La inmortalidad siempre se le ha antojado al humano, hay libros, novelas, películas, es una ambición colectivamente psicológica tan fuerte, que no dudo que, como muchas otras cosas que se han alcanzado, el humano desarrolle la eternidad. Pero, retomando el tema, te pedí te pensaras como ese CPI, también que te pensaras como ese paciente, ahora piénsate dentro de esta sociedad donde la moda es la NO reproducción (no es sermón, ¡eh!) probablemente seamos la generación, o el inicio de una generación carente de posibilidad de contar con un CPI, porque honestamente no cualquiera se echa esa tarea, y la mayoría de las veces quién la desarrolla no tiene de otra. Ahora bien, y ya para terminar, no veo dentro de la Ley General de Salud que se proteja, incluso que se nombre, la figura del CPI.

Pues bueno joven político o “no político”, la verdad es que la enfermedad y la muerte, así como la pandemia por COVID-19, que hoy enfrentamos, sabemos que no hacen de distingos, no le importa si eres rico, pobre, político o “no”. Quiero exhortarte a que te entrenes, entrena a tu mente y mejora tus hábitos, ¡TÚ SÍ puedes hacer la diferencia!, aún, o quizá, ya sea tarde. Fernando Mantz





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