Derechos Humanos en Juventud

Actualizado: feb 14

Si bien podemos entender a los derechos humanos como los principios y

valores jurídicos que se manifiestan en derechos público-subjetivos de los cuales

es titular todo ser humano por el sólo hecho de ser persona, y que tienen como fin

último la protección amplia y efectiva a la dignidad humana.


También se pueden concebir desde una óptica más crítica y liberadora,

como aquellas prácticas instituyentes de valorización, proyección y protección de

la significación humana, en todas sus dimensiones sociales (género, sexual,

étnico, político, etario, cultural, etc.), las cuales se generan a partir de las

relaciones cotidianas, horizontales y solidarias, entre personas que se reconocen

como sujetos dignos e iguales a partir de nuestras diferencias y condiciones

plurales.


La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, ley fundamental

que establece nuestro orden jurídico, contempla en su artículo primero, el

reconocimiento y protección de los derechos humanos contemplados en dicha

carta magna y los tratados internacionales, así como las obligaciones que tienen

todas las autoridades del Estado mexicano de promover, respetar, proteger y

garantizar estos derechos.


En este sentido, diversos convenios internacionales adoptados por México

consagran el derecho a la igualdad y no discriminación como el derecho humano

que tienen todas las personas para alcanzar el mayor disfrute y goce de la vida y

dignidad humana en todos los ámbitos en los que nos desarrollamos.


Tal es el caso de los artículos 7 de la Declaración Universal de Derechos

Humanos, 2 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre

y 1° de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, entre algunos otros.


Por su parte, nuestra Constitución Política Federal, proscribe toda

discriminación motivada por origen étnico o nacional, género, edad,

discapacidades, condición social, salud, religión, opiniones, preferencias sexuales,

estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por

objeto menoscabar los derechos de las personas.


Ahora bien, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se ha pronunciado

respecto al derecho de igualdad y no discriminación, en relación con las diversas

condiciones antes referidas, determinando que éstas se instauran como

categorías sospechosas que atienden a las diversas características de las

personas las cuales han sido históricamente tomadas en cuenta para excluir,

marginalizar y/o discriminar a quienes las tienen o a quienes han sido asociados

con estos atributos, las cuales requieren un escrutinito reforzado.


Asimismo, debemos saber que los jóvenes conformamos un sector social

que tiene características singulares en razón de factores psicosociales, físicos y

de identidad, que requiere una atención especial por tratarse de un período de la

vida donde se forma y consolida aspectos como personalidad, adquisición de

conocimientos, seguridad personal y proyección al futuro.


Teniendo en cuenta que, dadas las condiciones multifactoriales que

imperan actualmente en nuestra sociedad, el sector juvenil resiente graves

carencias y omisiones que afectan su formación integral, al privarlos o limitarles

derechos de educación, empleo, salud, medio ambiente, participación social y

política, tutela judicial efectiva, información, familia, vivienda, deporte, recreación,

cultura, y en general los diversos derechos inalienables necesarios para nuestro

correcto desarrollo y consecución de una vida en dignidad.


Hoy en día es difícil pensar en una efectiva y amplia protección de los

derechos humanos con enfoque en las personas jóvenes, sin una inercia

horizontal, plural, sustentable y tecnológica, por lo que lograr dicho objetivo, es

necesario implementar acciones y estructuras de carácter instrumental y

accionarias, públicas y privadas, que hagan efectivos y justiciables nuestros

derechos como jóvenes mexicanos, con el fin de alcanzar de manera efectiva el

desarrollo y protección de los derechos de las juventudes, construyendo un

enfoque transversal en derechos humanos en materia de juventud.


En ese contexto, la Convención Iberoamericana de Derechos de los

Jóvenes es un instrumento jurídico internacional único, protector de los derechos

humanos de los jóvenes, el cual fue aprobado y firmado por México junto con otros

15 países miembros de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de

Gobierno, en octubre de 2005, en la ciudad de Badajoz, España; sin embargo aún

no ha sido ratificado por el Senado de la República, siendo este un impedimento

para que aquél tenga plena vigencia en nuestro país, para la tutela efectiva de los

derechos humanos del joven, de conformidad con el artículo 1° en relación con el

diverso 133 constitucionales.


Pudiera pensarse innecesaria una perspectiva de los derechos de los

jóvenes como derechos humanos, de manera autónoma y específica, pues los

diversos sistemas de protección internacional ya abarcan a este sector etario, sin

embargo, el establecimiento de este tipo de directrices tiene el efecto de hacer

visible este desdoble de derechos, poniendo implícitamente de relieve que, al

encontrarnos en una fase de crecimiento y formación, que en pocas de las veces

se posee independencia en su completud, se requiere una garantía reforzada de

respeto a nuestros derechos humanos en juventud.


Por Walter Guillermo Vela García






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