La Caída del Oro Negro

El petróleo, un recurso natural no renovable, sufrió la mayor caída a nivel mundial de su precio, con niveles que no se veían desde la Guerra del Golfo en el año 1991, todo esto a raíz de dos factores: el primero es la reducción de la demanda mundial debido a la pandemia del COVID-19 (coronavirus), y en segundo lugar por el fracasado acuerdo del 6 de marzo de 2020 en la reunión de la OPEP+.


La Organización de los Países Exportadores de Petróleo, que concentra el 43% de la producción mundial del petróleo y que está liderada por Arabia Saudita, se reunió de emergencia con sus aliados este 5 y 6 de marzo en su sede en Viena con el fin de recortar drásticamente la producción del petróleo para que la amenaza del COVID-19 no desestabilice los precios del petróleo y así dar seguimiento al convenio OPEP+; el convenio OPEP+, con origen en 2016, consiste básicamente en que tanto los 14 países miembros de la OPEP y 10 países aliados productores de petróleo como Rusia, México, Egipto se sumen a las medidas de recortar la producción de barriles de petróleo al día para dar estabilidad a los precios del petróleo.


La problemática empezó debido a que Arabia Saudita y otros miembros de la OPEP en las reuniones del 5 y 6 de marzo lanzaron una propuesta de hacer un recorte adicional de 1.5 millones de barriles al día para el resto del año, lo cual generó un desacuerdo y un abandono de la reunión por parte de Rusia que defendía mantener las condiciones actuales de la producción del petróleo, las reuniones concluyeron sin un acuerdo y una prorroga del acuerdo OPEP+ hasta el 31 de marzo; sin embargo, Arabia Saudita durante ese fin de semana anunció un recorte drástico de precios y un aumento de su producción de barriles de petróleo al día, comenzando así una guerra de precios del petróleo contra Rusia, pareciera ser que fue una medida de castigo para los rusos ante su “rebeldía” de no aceptar el acuerdo propuesto por Arabia Saudita ya que la economía saudí se puede dar el lujo de bajar los precios del crudo debido a que cuentan con las mayores reservas de petróleo en el mundo.


El 9 de marzo, empezaron las caídas de los precios del petróleo, por un lado, el precio del crudo de la marca Brent disminuyó un 31% a 31,7 dólares por barril y por el otro lado, el crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) registró una caída de un 32%, es decir, 27 dólares por barril. Todo esto generó un efecto domino en las bolsas de valores de los países productores petroleros, ocasionando cierre de operaciones en las más importantes como sucedió en Wall Street, aun así el mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, se mostró tranquilo y positivo de la caída del precio del petróleo en su medio favorito para expresarse, Twitter.


En México, las consecuencias fueron el desplome de la Bolsa de Mexicana de Valores con una pérdida del 5.28%, la caída del precio del petróleo mexicano a 14.54 dólares por barril y la más grave es que el peso mexicano ha acumulado una caída de más del 29% de su valor frente al dólar, hoy 1 dólar se encuentra a 24.42 pesos mexicanos. Para la economía de las familias mexicanas ha significado un alivio ya que en algunas zonas del país se ha presentado una disminución en el precio del litro de la gasolina ya que los precios de los hidrocarburos en México dependen casi exclusivamente del mercado internacional; sin embargo, será un golpe duro para Pemex y las futuras inversiones del gobierno ya que ante la caída del precio del petróleo y que esta se mantenga, los ingresos fiscales serán menores a lo pronosticado.


Yamid Adrián Díaz Cassal




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