Resiliencia

En Japón, existe un antiguo arte que consiste en reparar piezas de cerámica rotas, uniéndolas con una resina llamada Urushi y polvos metálicos que pueden ser de oro u otros metales y, de esta manera, aunque la pieza restaurada no queda como antes, adquiere un valor especial gracias a las reparaciones.


Tal técnica es llamada Kintsugi (金継ぎ), que más allá de representar una destreza decorativa, se ha convertido en una corriente filosófica que propone abandonar la búsqueda de perfección, pues lejos de tratar de ocultar defectos, errores y grietas, estos se realzan y celebran, ya que son la parte más fuerte de una pieza de cerámica o de una persona.


Los seres humanos tienen una capacidad similar que permite, durante y después de las adversidades, salir adelante y superarlas, logrando al final adquirir más fortaleza y sabiduría, a esa capacidad se le ha llamado “resiliencia”.


Así como la cerámica, las personas pueden enfrentar situaciones que les afecten física, mental y espiritualmente tales como una enfermedad, un despido, el término de una relación amorosa, la pérdida de un familiar, un proyecto fallido, la traición de un amigo, un examen reprobado o cualquier otra situación desfavorable.


Según la Real Academia Española, resiliencia es la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos. Existen muchas razones que pueden desafiar a una persona y, precisamente, es importante entender que la vida siempre pondrá todo tipo de obstáculos en el camino.


Algunas veces las dificultades podrán prevenirse; otras podrán remediarse, la realidad es que cuando llegan, indudablemente la meta será ponerse de nuevo en pie.

La resiliencia puede estar presente tanto a nivel personal como a nivel grupal. Existen ejemplos que asombran cuando comunidades enteras trabajan arduamente para reconstruirse después de ser golpeados por una catástrofe. Sucedió en Europa tras la segunda guerra mundial; en Estados Unidos tras el paso del huracán Katrina; y, por supuesto, cómo olvidar hace algunos años en la Ciudad de México los puños levantados y el silencio de miles de ciudadanos mientras los rescatistas sacaban a los heridos de entre los escombros tras el pasado terremoto de septiembre del 2017.


Una gran oportunidad la que tenemos enfrente: la pandemia de coronavirus. Ya fue superado el primer mes que ha puesto a prueba el carácter y la entereza de México y el mundo. El cambio que ha representado en el estilo de vida de toda una sociedad ha sido radical, ejemplos como la forma de saludarnos, el uso de cubrebocas, el llevar a cabo medidas preventivas sanitarias, la instalación de nuevas oficinas en las recámaras, las conversaciones grupales por videollamada, las clases desde casa, hasta los nuevos gimnasios en la sala, patio o azotea.


¿Acaso tendremos lo necesario para adaptarnos, vencer al coronavirus y salir adelante?


A continuación, se compartirán cinco útiles habilidades para afrontar adversidades y ser resiliente: (1)


  1. Doblegar esfuerzos. “Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”.

  2. Apostar por la serendipia. “El verdadero descubrimiento no consiste en encontrar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos”.

  3. Alejarse de la victimitis. “Sólo triunfa en el mundo quien se levanta y busca las circunstancias… y las crea si no las encuentra”.

  4. Saltar obstáculos. “Me parece que el secreto de la vida consiste simplemente en aceptarla tal cual es”.

  5. Experimentar. “No he fracasado. Simplemente he descubierto diez mil alternativas que no funcionan”.


La capacidad de empatizar con otra persona cuando la está pasando mal es vital para construir lazos fuertes. Ayudar o recibir ayuda puede marcar la diferencia para superar etapas difíciles. Amistades, familiares, pareja sentimental, especialistas en salud emocional o incluso, alguna persona inesperada pueden ser la clave para afrontar una dificultad. Acercarse y recibir apoyo no es ninguna debilidad, al contrario, aceptar que se tiene un problema es el primer paso para resolverlo.


La vida puede dar muchas vueltas y presentar retos que de una u otra manera pueden afectarnos, entristecernos, lastimarnos y, también, la única vía para encontrar nuevos talentos y fortalezas que apoyarán para salir adelante ante nuestro sorpresivo y emocionante paso por el mundo.


Así como en el Kintsugi, encontremos en todo tropiezo la oportunidad para crecer y apreciemos el valor de cada cicatriz, pues forman parte de nuestra historia, nos dan identidad y nos hacen excepcionales.

Si las adversidades llegan, restauremos nuestro corazón con oro y sigamos avanzando.


-Agustín Villanueva Ochoa




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