Un nuevo 9 de marzo

Cada año, el 8 de marzo, el mundo conmemora las primeras luchas de mujeres trabajadoras en Chicago y Nueva York, que exigían jornadas laborales más cortas, igualdad de remuneración por el mismo trabajo y el derecho a organizarse. En los últimos 100 años, la demanda de igualdad entre hombres y mujeres ha continuado y evolucionado. En México, la conmemoración de este año concluyó con una huelga nacional para exigir el fin de la violencia feminicida que cada día cobra la vida de 10 mujeres mexicanas y seguir insistiendo en que los derechos y las vidas de las mujeres estén protegidos en todos los aspectos.


Hay innumerables razones por las cuales una huelga es apropiada. Las mujeres son responsables de aproximadamente la mitad de la actividad económica compensada en el país y dependen de manera desproporcionada del trabajo no remunerado en el hogar, lo que equivale aproximadamente al 15% del PIB de México. A cambio, los derechos de las mujeres son menoscabados o ignorados. Las mujeres se han convertido en las protagonistas de miles y miles de historias de violencia e impunidad a manos de hombres que, en público y en privado, sienten que tienen derecho a decidir sobre las vidas y los cuerpos de las mujeres.


Eso debería ser suficiente para obligar a cualquier país a la acción. Duele ver a México en los titulares internacionales debido a la violencia perpetrada contra sus mujeres, y ver que el Estado no logra articular un plan para poner fin a esta impunidad y hacer justicia a las mujeres. Es urgente promover educación con perspectiva en solidaridad de género en México, debemos de incluir el respeto, la equidad y la igualdad desde casa, porque este problema no solo es del Estado, es de todos, tanto mujeres como hombres debemos de luchar contra este problema que nos afecta a todos, no podemos pensar en un futuro próspero y reluciente en México sin antes tener presente la equidad de género en nuestra extensa cultura. Esa y muchas, muchas más razones son las

razones por las cuales las mujeres de México marcharon en protesta el 8 de marzo y detuvieron todo (dejar de trabajar, dejar de preguntar, dejar de aceptar) el 9 de marzo.


Los grupos de mujeres y los colectivos feministas en México convocaron la huelga nacional para dejar en claro dónde estaría México, su economía y su sociedad, sin mujeres. Pero quizás lo más importante es que la huelga pretende hacernos sentir a todos la ausencia de las mujeres que nos son arrebatadas, asesinadas a diario y, a través de nuestro silencio, hacer que se escuchen sus voces.


La huelga de mujeres es, ante todo, una iniciativa de movimientos sociales, de organizaciones y colectivos, nacida de la sociedad civil organizada. Es impresionante el esfuerzo que tomaron las mujeres, todas conscientes y comprometidas con las causas históricas comunes que nos unen.


Las mujeres tienen el privilegio de ser parte de este movimiento, que las une en su diversidad, para exigir una acción inmediata, coordinada y significativa de las tres ramas del gobierno y de todo el pueblo mexicano para detener la violencia que afecta a miles de mujeres y niñas, y deja un nuevo vacío en nuestra sociedad cada vez que se pierde una vida.


En cambio a este movimiento histórico, las mujeres simplemente exigen acciones concretas para detener la violencia hacia las mujeres en todos los aspectos de la vida, para tratar de reparar el daño hecho y castigar a los responsables, para prevenir futuras agresiones a través de políticas públicas destinadas a derrotar el machismo que aún impregna las relaciones entre hombres y mujeres.


Todos, absolutamente todos debemos continuar trabajando para combatir el machismo y las múltiples agresiones que se cometen por esa ideología, los generos deben de estar unidos, deben de trabajar en conjunto para rechazar cualquier indicio de machismo o cualquier otra ideología que no impulse la equidad de género, Hombres y mujeres debemos de seguir con el impulso colectivo por la igualdad de derechos y vidas libres de violencia. Esto es algo que trasciende de la

ideología política.


En 2017, el Secretario General de la ONU señaló que la igualdad de género es un elemento central de los objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030. De hecho, el Objetivo 5 de la Agenda se refiere específicamente a la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres. En esto, México debe redoblar sus esfuerzos.


A pesar de los avances innegables para garantizar los derechos políticos de las mujeres, quedan muchos desafíos, muchas huelgas, mucho por delante si queremos superar la desigualdad y, sobre todo, las numerosas formas de violencia cometidas contra las mujeres.


Es completamente necesaria una "Legislatura de la paridad" que obligue a los legisladores a ser responsables con todos los temas de nuestra agenda, a trabajar para lograr una igualdad significativa para las mujeres en todos los ámbitos de la vida y atender las demandas de la sociedad cuando se trata de seguridad, justicia y respeto por las mujeres. Por esa razón, los legisladores deben de estar comprometidos a avanzar con las propuestas actuales que ya están en la agenda relacionadas con la violencia de género, el feminicidio, la igualdad y el cuidado de niños en el hogar. Estos problemas no pueden esperar otro día.


Dicho todo esto, estoy convencido de que el papel de todos (legisladores, mujeres, hombres, niñas, niños, y todo aquel que pertenezca a la sociedad) en este momento histórico es correr en paralelo, no por encima de los movimientos sociales que han continuado impulsando la causa de las mujeres. La huelga de mujeres el 9 de marzo es un reflejo de justa indignación y agotamiento con las condiciones para las mujeres en este país. No debe ser nada menos que un punto de

inflexión en la transformación.


Cada día falta menos para vivir una solidaridad de genero plena.




368 vistas
  • Facebook icono social
  • Instagram
  • Twitter